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sábado, 10 de abril de 2010

Testimonio Julio Victor Lencina

Lunes 12 de Febrero de 2001

Juicio por la Verdad, Mar del Plata.

En la ciudad de Mar del Plata, el 12 de febrero, el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata, integrado por los Dres. Mario Portela, Roberto Falcone y Néstor Parra, escuchó los testimonios relacionados con las detenciones de Julio Víctor Lencinas y Rafael Adolfo Molina.


Informe de la Secretaría de DDHH de A.D.U.M.
y la Comisión del Juicio por la Verdad de Mar del Plata

En primer lugar prestó declaración testimonial el Sr. Julio Víctor Lencinas domiciliado en esta ciudad, quien brindó un exhaustivo testimonio de las circunstancias de su secuestro y detención.

En el curso de su testimonio relató haber sido detenido el 26 de marzo de 1976 en la sede de su gremio (SOMU), por la Marina. En dicha circunstancia fue encapuchado y llevado al E.S.I.M. Luego pasó por diversos centros clandestinos de detención, siendo maltratado en todos. En la seccional cuarta de esta ciudad vió torturado y en muy mal estado a Amílcar González; también a una persona de apellido Garamendi, a quien sacaban todas las noches para torturarlo. En E.S.I.M. una persona de apellido Figueroa le dijo que los zurdos le habían puesto una bomba en su casa. Supo más tarde que esto era mentira y que formaba parte de la tortura psicológica a la que era sometido. Los días 15 o 16 de abril de 1976 al poco tiempo de su detención, su esposa vió a Ullúa y a Cincotta en la oficina de Barda con carpetas debajo del brazo. Los mismos colaboraban también con el coronel Costa. En esa época Ullúa trabajaba con Demarchi en la Fiscalía Federal. Según Lencinas en esa época así eran las cosas, significando que Ullúa en dicha época, además de trabajar en la Justicia colaboraba con el Ejército. También recordó que una persona de apellido Justel concurrió a su domicilio a fin de informarle a su esposa sobre su situación, pero desconocía si Justel habría trabajado en la Fiscalía Federal. Recuerda además, que una vez en libertad, el mismo Ullúa lo citó a un estudio jurídico y allí le manifestó que los empresarios del puerto lo habían mandado preso y que en consecuencia le informara acerca de quienes eran los que podían ser "apretados" como deudores de la DGI. Lencina se negó terminantemente a brindar esta información a Ullúa.

Durante la mayor parte de su detención estuvo con Battaglia y con Molina. Durante su paso por los centros de detención que mencionó pudo ver detenidos a un tal Musmeci, despachante de aduana; a Pavlovsky, a Serra, a Batsave, al Dr. Fertita, al Dr. Romanín, a Soarez, a Pablo Hernandez, la hija de Mosquera y otros.También recordó a un conscripto de apellido Carrasco, que actualmente trabaja en la Municipalidad local y que fue imaginaria en un Centro de detención ilegal. Lencinas piensa que podría aportar datos acerca del funcionamiento del mismo.

Finalmente lo llevaron a la Unidad 9, cuyo régimen era de una extraordinaria severidad y donde los presos comunes se asociaban con los guardias para esquilmarlos y someterlos.

Lencinas recuerda a Nicolella y un tal "Palito", que se reunían para señalar gente en el bar Bocinas.